Conejo, no pienses tanto
no seas tan tonto
que no hay por qué.
Conejo, yo te adivino
y lo que pienses te lo diré.
Quisieras tener orejas
chiquirrititas, así, así.
y el rabo un poco más largo
como el del gato que vive aquí.
Tener esas orejotas
y el rabo corto no te gustó.
No pienses ya, chiquitito,
que muy bonito te miro yo.
No pienses ya más, tontito,
que conejito te hizo Dios.