-Uno, dos, tres, cinco, seis, siete, ocho, nueve y diez.
-No, señor, no es así, dilo otra vez.
-¿Qué pasó? Te faltó porque así no es.
¿Dónde está el cuatro, que no lo has contado?
Tal vez ese gato se lo habrá tragado.
-Ese bichito tiene la culpa de que no salga bien.